LA NATACIÓN COMO TERAPIA OCUPACIONAL PARA MEJORAR LA COORDINACIÓN MOTORA EN NIÑOS AUTISTAS.

 

IMG_2280

El término Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en la comunicación e interacción social, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.

El TEA tiene un origen neurobiológico que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo.Se presenta de manera distinta en cada caso. Por eso las necesidades individuales son muy heterogéneas afectando de manera fundamental a la esencia social del individuo y a su capacidad para responder adaptativamente a las exigencias de la vida cotidiana

El TEA impacta no sólo en la persona sino también en su familia, y en la calidad de todos sus miembros, por lo tanto requiere un abordaje integral de las necesidades de la persona, orientado a facilitar apoyos individualizados, especializados y basados en la evidencia científica que promuevan su calidad de vida y el ejercicio efectivo de sus derechos
Se puede decir que es una “discapacidad invisible” ya que no lleva asociado ningún rasgo en la apariencia externa.

Los problemas surgen de la dificultad de planificar mentalmente los movimientos a realizar, problemas para coordinar el pensamiento con la ejecución del movimiento (área psico-motriz) y el uso del carácter social, como son la comprensión de las normas sociales implícitas o de las conductas adecuadas (socio-motriz).

En este estudio tratamos de buscar alternativas a través del movimiento, para mejorar en los ámbitos en los que se encuentra un déficit en las personas con TEA, y en concreto en la interacción social.

El trabajo en el ámbito corporal, no debe centrarse únicamente en el aspecto físico, también debe inculcar rutinas, conductas adecuadas, normas y valores, trabajando la inflexibilidad que tanto les caracteriza.

Los ambientes en los que mejor se desenvuelven estos niños son aquellos que están estructurados y que contienen actividades con un principio y un fin, teniendo en cuenta que tienen dificultad con las tareas motrices.
La actividad física proporciona salud, bienestar y calidad de vida, del mismo modo que se contempla como herramienta de recreación. Además nos ofrece un programa de aprendizaje estructurado y compensatorio de los déficits de este trastorno, en el que participamos activamente. En el DSM-IV se hace referencia a las características asociadas a TEA, como son la torpeza motora y la falta de destreza, que aunque leve, contribuye al rechazo de los compañeros y al aislamiento social (Attwood, 2009). De esta manera vemos como continúa siendo un déficit asociado, al que no se da mayor relevancia a lo largo de la vida.
Después de años de estudio, convivencia y análisis del comportamiento de niños con TEA en clases de natación, destacamos las siguientes conclusiones:

-Los beneficios inciden directamente en la mejora de la torpeza motriz y en la coordinación general.
-Es útil para el control de impulsos, mejorar su autoestima, su autoconcepto y las relaciones sociales.
-Es un aprendizaje que le proporciona seguridad.
-Ayuda a controlar el peso corporal y disminuir los niveles de colesterol y glucosa en sangre.
-La natación es una actividad con normas y reglas implícitas que les proporciona una rutina estructurada.
-Evitamos la exclusión social.
-Proporcionamos las aptitudes necesarias para dominar el medio acuático y saber reaccionar en posibles situaciones de peligro.

La práctica de la natación, bajo la supervisión de un profesional experto en niños con TEA, se ha convertido en la terapia ocupacional y física perfecta para mejorar la coordinación motriz en estos alumnos, consiguiendo mejorar su calidad de vida y proporcionándoles bienestar y seguridad.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  • American Psychiatric Association (APA) (2002). DSM-IV-TR: manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales: texto revisado. Barcelona: Masson.
  • Attwood, Tony (2009). Guía del Síndrome de Asperger. Barcelona: Paidós Ibérica S.A.
  • Bogdashina, Olga (2007). Percepción Sensorial en el Autismo y Síndrome de Asperger. 
  • Guilmain, E y G (1981). Evolución psicomotriz desde el nacimiento hasta los 12 años (Escalas y pruebas psicomotrices). Barcelona: Editorial Médica y Técnica, S.A.
  • Gómez López, Manuel; Valero Valenzuela, Alfonso;Peñalver López, Ismael; Velasco Da Silva, Mercedes (2008). “El trabajo de la motricidad en la clase de Educación Física con niños autistas a través de la adaptación del lenguaje Benson Schaeffer”. Revista Iberoamericana de Educación, No 46 (pp. 175-192).
  • Grupo de Estudio de los Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud Carlos III: Manual de buenas prácticas.
    http://iier.isciii.es/autismo/
  • Olivar Parra, José Sixto y De la Iglesia Gutiérrez, Myriam (2007). Autismo y Síndrome de Asperger. Trastornos del espectro autista de alto funcionamiento. Guía para educadores y familiares. Madrid: CEPE, S.L.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS

  • Asociación de Padres de niños autistas de Baleares (APNAB). Ocio y tiempo libre.
    Junio de 2015. http://www.apnab.org/ComprenderAutismo/ Molina,
  • Ana Luisa. Autismo: la actividad física y el deporte como camino de esperanza.
    Mayo de 2015.
  • http://www.asperger.es/
  • http://www.autismo.org.es
  • http://www.autismocastillayleon.com/
  • http://www.autismovalladolid.com/
  • http://autismodiario.org/

Javier Moreno Díaz

Posted on: febrero 24, 2016, by : Ceifac_admin