Month: enero 2016

ELLOS LO SABEN….

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María es una niña muy atrevida, siempre lo ha sido, con tan sólo 3 años de edad afronta las nuevas situaciones con mucha valentía y expectación.

Sin embargo, en esta ocasión es diferente, algo ha cambiado, o al menos eso piensa Ana, su madre. María tiene miedo, llora de manera muy intensa y  le pide por favor a sus padres que no la dejen sola.

Ha empezado a acudir a clases de natación y cada vez que se acerca a la piscina reacciona de una manera desconocida y no son capaces de gestionarlo. “No quiero que coja un trauma, ella nunca llora con desconocidos y sin embargo aquí lo está pasando fatal”. Esta frase de Ana, resume la manera de pensar y de afrontar la nueva situación por parte de sus padres.

Es interesante ver como madres y padres reaccionamos de manera tan contradictoria con el comportamiento de nuestros hijos. En muchas situaciones les privamos de actividades alegando que son demasiado pequeños, y sin embargo en otras somos capaces de exigirles y apremiarles porque ya son lo suficientemente mayorcitos.

Cuando tenemos que llevar a los niños al médico nuestro comportamiento es firme y consecuente con nuestras palabras, y no por ello menos comprensivo. Simplemente hay que ir. De la misma manera que cuando deben acudir al colegio o cuando tenemos que dejarles con algún conocido. Esas situaciones no son negociables, y ellos lo saben

La mayoría de los padres que llevan a sus hijos por primera vez a la piscina, tratan de animarles para que no lloren, con el objetivo de hacerles comprender  que la piscina es un lugar dónde se lo pasarán genial. Sin embargo, hacen comentarios con los profesores o el personal del centro, delante de sus hijos, afirmando lo difícil que está resultando la situación para la familia, con frases como la de Ana:

“No quiero que coja un trauma”

“Voy a tener que quitarle porque no me merece la pena que lo pase tan mal”

“Cada vez que se acerca a la escuela de natación llora”

“Lo primero que hace cuando se despierta es preguntarme si toca piscina”

“No puedo ni cambiarle de ropa en el vestuario”…

¿Cómo es posible que un padre no sea capaz de poner el bañador a un niño de 3 años? ¿El problema está realmente en el cambio de ropa? ¿Es el comportamiento del niño el que debería preocuparnos?

En estos casos, es evidente que lo que decimos se contradice con nuestra manera de actuar, y ellos lo saben.

Saben hasta dónde llega nuestro límite, conocen nuestro punto débil, que hay una cuerda floja, y cuál es el punto exacto para tensarla y romperla. Han descubierto el secreto y lo podrán utilizar a su antojo.

Es normal que los niños lloren los primeros días que acuden un centro nuevo, nos pasa también a los adultos cuando acudimos por primera vez a un trabajo. Son situaciones muy estresantes, pero si lo hacemos acompañados de nuestra mamá o nuestro papá, y además nos apoyan y nos ayudan con su comportamiento, será mucho  más sencillo para todos.

¿Por qué los niños se comportan de manera diferente con la madre, con el padre, con la abuela o con un profesor?

Quizás sea porque cada uno se ha ganado un puesto distinto, ni mejor ni peor, simplemente distinto. Con un profesor, los niños no suelen tener pataletas porque no les va a servir de nada, si quieren conseguir algo, deberán ganárselo por otros medios.

No somos conscientes de la capacidad que tienen los niños de analizarnos. Nos observan, nos estudian, nos evalúan constantemente, y después actúan en consecuencia.

Llegados a este punto, debemos pararnos a reflexionar.

Si un padre y una madre toman la decisión de que su hijo aprenda a nadar, de la misma manera que le vacunan o le llevan al colegio, deberán tratar al menos de ayudarle, hacer el camino más fácil.

Las decisiones firmes, sin contradicciones, con cariño y comprensión, hacen de nuestros hijos unas personas seguras.

Los padres y madres debemos  hacer que el periodo de adaptación sea una etapa  positiva para la familia. Buscar todas aquellas cosas que agradan a nuestros hijos y utilizarlas para motivarles, para generar en ellos seguridad y confianza, y así poder acudir con ilusión. Tenemos que ser conscientes de que nuestra manera de actuar durante esta etapa será la que determine cómo va a evolucionar el niño.

Hay que tener en cuenta que en la piscina tenemos una variable que no encontramos en ninguna otra situación, y es la falta de dominio que suelen tener los niños del medio acuático.

Seguramente es lo que le está pasando a María. Le encanta manejar las situaciones y enfrentarse a nuevos retos, pero siempre y cuando se encuentre en su zona de confort.

Sin embargo ella nunca ha nadado, y ahora se enfrenta a un medio desconocido, no sabe cómo desenvolverse y esta nueva situación le genera  mucha inseguridad. El entorno ha cambiado. Pero con el apoyo y comprensión de sus familiares, María cambiará su comportamiento y entonces escuchará a su profesor,  comenzará a saber cómo utilizar el material que le proporciona, pronto aprenderá a manejarse en el agua, e irá adquiriendo destrezas para moverse a su antojo. Será entonces cuando Ana comprenda, que realmente no ha cambiado nada, sólo estaba pidiendo su ayuda.

Vamos a darles la oportunidad de conocer el mundo, vamos a hacerlo de su mano, apoyándoles, pero dejándoles espacio para que caigan y se levanten, para que lloren y rían.

De nada les sirven las barreras que les ponemos los adultos, de nada les sirven nuestros miedos y temores. Lo único que necesitan es sentirse seguros.

Seamos la herramienta que les ayude a conseguir sus logros.

Lo podemos hacer juntos, porque somos capaces, y ELLOS LO SABEN.

Laura Santamaría Asensio

Marcelo Doranen Ramos

LA INFLUENCIA DE LA NATACIÓN EN EL DESARROLLO PSICOMOTOR DEL BEBÉ DE 4 MESES A 2 AÑOS.

_GRN8806A lo largo de la historia, las técnicas y métodos de enseñanza de la natación, han evolucionado de manera considerable. Se puede afirmar que en la antigüedad la práctica de natación estaba ligada a desarrollar nociones de supervivencia. Actualmente se ha descubierto que la natación aporta muchos beneficios más, a parte de la propia supervivencia, y puede ser practicada por personas de cualquier edad.

La natación para bebés o matronatación es una actividad que permite la estimulación motora acuática a los bebés de entre 4 meses y dos años, ofreciéndoles la oportunidad de desarrollar sus habilidades, motoras y reforzar sus reflejos innatos.

Tratamos de proporcionarle una gama de experiencias en el agua para que a través de estas vivencias comiencen a percibir su cuerpo y formar consecuentemente su identidad.

Los niños de esta edad poseen una coordinación motora todavía en desarrollo, la práctica de la técnica de los diferentes estilos de natación no es adecuada en estos momentos. En su lugar se realizan ejercicios mediante los que conseguiremos desarrollar mayor resistencia física y aumentar su capacidad respiratoria. De esta manera toda su motricidad será estimulada.

Para que los ejercicios sean ejecutados correctamente es necesario que el bebé se sienta seguro en el medio, siendo imprescindible la presencia de un adulto en constante contacto con él, transmitiendo la seguridad necesaria para la realización de los mismos.

Gracias a los estudios realizados hemos descubierto que el desarrollo de los bebés en el agua es mucho más satisfactorio y enriquecedor en presencia de los padres ya que la adaptación de los bebés está ligada a factores emocionales y afectivos.

Se puede observar que el contacto que se establece entre la madre, el niño y el profesor enriquece el desarrollo psicomotor del bebé.

Los beneficios que proporciona la matronatación a los bebés son los siguientes:

BENEFICIOS FÍSICOS

  • Dilatación de los vasos sanguíneos
  • Apertura de nuevos capilares y activación de la circulación sanguínea
  • Aumento de la tasa de hemoglobina
  • Facilita el transporte de oxígeno para todo el cuerpo.
  • Mejora la elasticidad del tórax
  • Aumento de la capacidad respiratoria
  • Fortalecimiento de las funciones cardiacas
  • Desarrollo de los músculos
  • Desarrollo de coordinación motora, movilidad de articulaciones
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Favorece la movilidad intestinal aumentando el apetito.

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS

Los movimientos producidos en contacto con el agua proporcionan vivencias que estimulan las áreas cognitivas, relaciones sociales y desarrollo motor a través de los distintos ejercicios y materiales

  • Favorece el auto estima del niño
  • Aumenta el coeficiente intelectual
  • Mejora la relación afectiva y cognitiva entre bebé y mamá/papá
  • Favorece la relajación

BENEFICIOS DENTRO DEL APRENDIZAJE DE LA NATACIÓN

  • Familiarización con el medio acuático
  • Dominio de la respiración en el agua.
  • Control de la flotación
  • Desarrollo de capacidades para el desplazamiento y propulsión en el agua

BENEFICIOS RELACIONADOS CON LA SEGURIDAD

  • Desarrollo de habilidades básicas de supervivencia
  • Disminución de los riesgos de accidentes en piscinas y playas

CONCLUSIÓN

Durante los primeros meses de vida, el bebé se encuentra inmerso en una fase de intenso desarrollo físico y emocional, y en la que todavía conserva ciertos reflejos innatos. La estimulación acuática le va a proporcionar un desarrollo más completo y enriquecedor, ofreciéndole la posibilidad de desenvolverse en un medio líquido que presenta enormes beneficios.

La matronatación desarrolla en los niños un coeficiente intelectual más alto que aquellos que no practican actividades acuáticas, y demuestra que el inicio temprano ayuda en la mejora la atención e independencia del niño. Le vamos a proporcionar un mejor desempeño de actividades futuras y de su propio desarrollo motor

Sabemos que para que esto ocurra, se debe que tener en cuenta el propio desarrollo del niño y el contexto en el que vive, pudiendo verse afectado tanto por factores internos como por factores externos.

Marcelo Doranen Ramos

Laura Santamaría Asensio

 

BIBLIOGRAFÍA

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